¿Qué ocurre cuando un terrorista suicida se enamora horas antes de inmolarse?¿Qué ocurre cuando un terrorista suicida se hace amigo de sus futuras víctimas?¿Qué ocurre cuando un terrorista suicida empieza a disfrutar de la vida?
Nada podía salir mal. Todo estaba listo para el atentado: doscientos cincuenta gramos de amonal; un avión con trescientos treinta y dos pasajeros; un hombre dispuesto a hacerse estallar en pleno vuelo por su patria
Solo un detalle no estaba dentro del plan previsto
¡Que el terrorista suicida se enamorase y se hiciese amigo de sus futuras víctimas!
Todo empieza cuando el vuelo donde Slatan iba a inmolarse se cancela por una tormenta de nieve. A partir de ahí, el terrorista suicida se ve obligado a convivir en un hotel de montaña con sus futuras víctimas hasta que la tormenta amaine y puedan volver a embarcar. Pero esos tres días se convertirán en un infierno para el asesino: le tocará hacer de canguro de unos niños, cantar en un karaoke, conocer a su mejor amigo y enamorarse perdidamente de una chica.
Y es que lo peor que le puede pasar a un terrorista suicida
es encontrarse cara a cara con la felicidad y la vida.