"«Adolf Eichmann, el responsable supremo de la ?solución final?, no pudo ocultar, cuando lo juzgaron, una nota de orgullo en la voz: había trabajado a lo grande, a escala de millones, sin cometer un solo error desde el punto de vista logístico-organizativo, ni menos aún desde el punto de vista humano. Pero admitió que para planificar científicamente el exterminio de seis millones de personas había tenido que ?sudar?. Dentro de sus posibilidades, en cambio, el mayor Sarzana ?sudó? muy poco para encontrar la forma de matar, en la noche entre el 25 y el 26 de enero de 1848, a ciento catorce personas de una sola vez y con medios, cómo decirlo, artesanales.»